• Dulce Hernández

8 Consejos Útiles para cuidar y limpiar tus Zapatos



Los zapatos forman parte importante de nuestros atuendos, llevarlos en buen estado y limpios siempre harán la diferencia para vernos presentables, de lo contrario dejarás mucho que desear. Recuerda que los zapatos son los encargados de respaldar toda la información que queremos transmitir con nuestro estilo.


Muchas veces cuando dejamos de usar unos zapatos por la estación del año o los usamos muy frecuentemente estos llegan a deteriorarse. No hay nada peor para el calzado que agua, mugre y polvo en el camino. Por eso si quieres que tus zapatos te sirvan durante mucho tiempo, te recomendamos cuidarlos correctamente. No es necesario gastar dinero en detergentes especiales, es suficiente conocer solo algunos trucos que harán que tu calzado luzca como nuevo.


¿Sabes cómo hacer que vuelvan a la vida o guardarlos para volverlos a sacar en buenas condiciones? Para conseguir nuestro objetivo y lograr que lo que compramos nos acompañe toda nuestra vida y resulte una buena inversión, he reunido para ti algunos consejos muy útiles para su cuidado y limpieza y conservarlos casi como el primer día.


Hay algo que siempre debes tener presente sobre el cuidado de nuestros zapatos: que el cuidado se convierte en una rutina fundamental porque no sólo basta con limpiarlos (una función más estética), sino que debemos cuidarlos para alargar su vida. Si el zapato es bueno, realmente vale su precio.


1. Guarda los zapatos en sus cajas y ponles hormas


Una vez que decidas guardar tus zapatos por una temporada o para guardarlos simplemente, lo idea es guardarlos en su caja original o, en su defecto, en otra similar y le introduzcas una horma o una bola de papel así respetarás durante mucho más tiempo su forma y lucirán más tiempo como nuevos sin deformarse. De este modo conseguirás mantenerlos libres de polvo, evitarás que entren en contacto con el resto de calzado, los protegerás de manchas y rozaduras. Además, el papel, por ejemplo, absorberá la humedad del zapato (tanto la producida por el sudor como la que lo puede haber calado un día de lluvia). No los guardes en bolsas de plástico ya que es posible que salga moho debido a la humedad.


2. Límpialos y protégelos de las manchas


Si no los vas a usar durante una temporada, límpialos muy bien con betún, grasa de caballo u otro producto antes de guardarlos en su sitio. Se recomienda abrillantar tus zapatos después de comprarlos y antes de usarlos. Brillarán con regularidad durante el tiempo que los poseas.


El ante o la gamuza son materiales muy delicados y difíciles de limpiar. En estos casos siempre viene bien un borrador mágico. Se trata de unas esponjas de color blanco que eliminan manchas difíciles de limpiar. Más vale prevenir que curar, por eso es clave que actúes tan pronto como veas la mancha (las manchas se secan y son más difíciles de limpiar). Si notaste una mancha fresca de grasa, es necesario ponerle talco o almidón encima. Estas sustancias absorberán toda la mugre, y dentro de 4-5 horas podrás limpiar sus restos usando un cepillo y olvidarte de la existencia de la mancha. Para la gamuza de color café en este caso es mejor utilizar café molido (lo que te sobra en la cafetera): la aplicas de la misma forma y no provoca ninguna consecuencia desagradable. El vapor también renovará el aspecto de tu calzado de gamuza. Con el efecto del agua, calor y otros factores, la gamuza con el tiempo empieza a ponerse más dura. Para hacer que su vida útil dure más, puedes renovar el material usando vapor. Lo puedes hacer con una plancha sin tocar la superficie, solo poniéndole vapor.


A tus zapatos lacados púlelos con un trapo de terciopelo. Si cuidas tus zapatos de esta forma cada día, nadie jamás pensará que ya llevas unos años con ellos.


La pasta dental te ayuda a blanquear las suelas de tus tenis favoritos. Aplica sobre un cepillo de dientes viejo una pequeña cantidad de la pasta y frótala sobre la suela. La pasta debe ser blanca, sin colorantes. Con el mismo éxito puedes usar polvo dental. Para lavarlos moja tus tenis y frótalos con un detergente blanqueador (tanto la suela como la tela). Deja actuar el detergente durante 15 minutos, luego frota con un cepillo y enjuaga.


Si usas cremas, grasas, cepillos u otros productos de limpieza, intenta no abusar de ellos y que sean de la mejor calidad para que no dañen la piel. La gamuza y el cepillo que utilices deben ser exclusivos para cada color, asegúrate de usar uno para zapato negro y otro para el resto de colores. Después de utilizar el cepillo, pásalo sobre un trapo para eliminar los restos de crema y evitar que se seque la cerda.


3. Repara tus zapatos cuando se dañen


No dejes pasar el tiempo cuando surja un problema con tus zapatos. Si se rompe un tacón, llévalos rápidamente al zapatero, si la suela la vez desgastada cámbiala. No esperes, porque el problema podría no tener solución.


Una suela nueva es una buena forma de alargar la vida de tus queridos zapatos. Hay de goma o de madera. Aprovecha además para poner unas plantillas nuevas para que se mantengan tan cómodos como el primer día.


Tener un rotulador siempre a mano te ayudará a disimular pequeñas rayaduras. Si la raya es muy profunda, el rotulador no sirve y deberás acudir inmediatamente al zapatero o recurrir a un baño de tinte.


Muchas veces utilizar un calzador se tiene muy poco en cuenta. El uso de un calzador evita que se produzcan deformaciones en la parte de atrás de nuestro calzado, gracias a su forma ergonómica evita que podamos romper el contrafuerte del zapato y es aconsejable usarlo a la hora de probarnos un zapato.


4. Limita su uso


Esta es una regla de oro. Una de las peores cosas que podemos hacerles a nuestros zapatos es usarlos todos los días. La piel necesita descansar y volver a su posición inicial. Lo mejor es que los dejes descansar por lo menos una jornada. Conseguirás así que la piel no se marque tanto. ¡DÉJALOS DESCANSAR!


5. Seca el calzado mojado


Si los zapatos se mojan, debemos limpiarlos con un trapo suave y asegurarnos que no quede nada de agua sobre la superficie. Usa periódicos o bicarbonato de sodio para secar tu calzado de piel natural. Llena por dentro los zapatos con bolas de papel periódico para que tu calzado mantenga su forma inicial y evitar que se deformen. Por encima también envuelve los zapatos con varias capas de periódico. Recuerda que sus hojas no deben tener fotografías ni demasiado tinte y el relleno se debe cambiar luego de algunas horas. Nunca los dejes a un lado de una fuente de calor, ya que la piel corre el riesgo de agrietarse.


Para impermeabilizar tus zapatos y no se mojen, úntalos con aceite de linaza algunas veces a lo largo de las costuras. También puedes hacerlo con aceite de visón o un pulido a base de cera, tanto contra el agua como contra la luz. También hay sprays protectores anti suciedad y anti humedad que proporcionan una protección más fuerte.


6. Estira tu calzado de piel


Este método también servirá para las imitaciones de piel, pero solo si son de buena calidad. Para empezar, calienta agua. En cuanto el agua hierva, viértela adentro de los zapatos. Déjala ahí durante algunos segundos y retira el agua. Luego ponte el calzado y camina hasta que se seque por completo.

También puedes agrandar tus zapatos con una secadora en condiciones caseras. Ponte unos calcetines gruesos y el calzado que quieres agrandar, y calienta de manera uniforme todas las áreas durante 30 segundos a 10 cm de distancia. Después, apaga la secadora y camina por la casa hasta que el calzado se enfríe por completo.


Si te rozan, pon tiritas en el calzado que protejan a tus pies antes de que el zapato se deforme por los andares doloridos.


7. Elimina los malos olores de tus zapatos


El vinagre te ayudará a eliminar el olor desagradable del calzado. Moja una bola de algodón en vinagre y frótalo por el calzado desde adentro. Después de eso, ponlo al aire libre para que se ventile.


8. Lleva un par de repuesto en el coche


Los pedales del automóvil pueden llegar a deformar los zapatos. Por eso, lleva un calzado más cómodo o que no te importe estropear.


Como verás para la limpieza y cuidado existen dos reglas básicas que no debes saltarte a la hora de limpiar los zapatos. En primer lugar, es fundamental conocer el material del que están hechos y tomar en cuenta las recomendaciones del fabricante para su limpieza. Y, en segundo lugar, si vemos una mancha, conviene eliminarla lo antes posible y no dejarla días y días, porque cada vez será más difícil de quitar.


¿Alguna vez has cometido algún pecado en el cuidado de los zapatos?



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